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Arte por arte y activismo

 

Hace unos meses que llevo pensando sobre artistas y productores culturales que mezclamos el arte con el activismo. Al fin y al cabo, pienso que la producción artística debe estar libre de partidos políticos pero no de política. A todos nos mueven los temas sociales, que involucran a la política. Incluso antes de nacer, en la barriga de nuestras madres, sea por unos ideales o por otros, sufrimos política.

 

Dejé de pensar sola y quise conocer la opinión de cuatro artistas de mi entorno profesional o personal. La primera de ellas es una de las más importantes escritoras de mi país, Ana Maria Machado. También profesora, periodista, pintora y pionera en el mundo librero del ámbito infantil en Brasil. Por si fuera poco, fue la segunda mujer en ocupar la presidencia de la Academia Brasileña de Letras. Asistiendo a una de sus conferencias en la Residencia de Estudiantes de Madrid, este último mes de octubre, no pude dejar de preguntarle qué opinaba sobre los textos empapados de activismo. Me miró de manera muy directa y muy seria, con el peso y la seriedad en la responsabilidad de quien firma libros que marcan la vida de personas de todo un país, como Um mapa todo seu o Niña bonita, y contestó durante cinco minutos algo que me atrevo a resumir en: “Si no sientes lo que escribes, no te sienten”.  Ahí os lo dejo.

 

Me quedé bastante tocada de la increíble experiencia que había vivido entre las conferencias y el taller de escritura con alguien tan grande y tan cercana. Días después, presentarla en la Casa de las Conchas, en Salamanca, ya fue tipo “Aline: disfruta, aprende, recuerda, disfruta”. Salí de allí y me fui a contárselo a una amiga, la segunda profesional consultada, entre un pincho y otro. Ella es doctora en literatura, profesora, traductora e inmigrante brasileña en España. Aproveché y le solté mi breve pero intensa inquietud sobre qué opinaba sobre la literatura activista. Coincidimos en que algunos muchos no podemos darnos al lujo de producir arte sin compromiso social. Y concluyo que eso tiene que ver con privilegios, herencias históricas, sociedad desigual, identidad.

 

La tercera, aunque sería un placer poder haber conversado con ella, os advierto que participa en esta consulta directamente desde una entrevista a la que accedí a través de un garito actual al que muchos solemos acudir en días lluviosos, o no: YouTube. Se trata de Nina Simone. Aquí un fragmento de su opinión, con mi libre traducción al español:

 

(...) Cuando todo es tan desesperante, cuando todo el día se trata de sobrevivir, creo que es imposible que no te involucres. Jóvenes, blancos y negros, lo saben. Por eso están tan involucrados con la política. O nosotros moldeamos y damos forma a este país o no tendrá ninguna forma. El deber de un artista, al menos con mi preocupación, es el de reflexionar sobre los tiempos que corren. (...) ¿Cómo puedes ser artista y no reflexionar sobre tu tiempo? Esta para mí es la definición de un artista.

 

El vídeo completo si te quedaste con curiosidad:

 

 

Pocos meses antes de todo eso –en una bella conversación formato tiempos que corren, es decir, por audios interminables de WhatsApp– hablé con una querida amiga escritora, actriz, guionista y también brasileña. La verdad es que fue a partir de esa conversación que todo estalló. Me dijo, medio molesta, medio “marrenta” (así llamamos en portugués de Brasil a las personas chulitas) y bastante segura de lo que hablaba que los temas sociales son muy importantes pero que el arte no tiene que justificarse.

 

Como debo tener T.O.C. y me encanta hacer listados totalizando tres o cinco ejemplos, aquí va mi propia colaboración añadiendo la quinta opinión sobre el tema: pienso que todas tienen razón. En mi vida, como siempre he tenido pocas oportunidades y poco tiempo, gestionaba mis aprendizajes intentando estudiar, escuchar y aprender siempre de las y los mejores. Las profesionales consultadas son grandes maestras en escritura comprometida llena de Arte, así, con mayúscula, dan ejemplo y rebozan representatividad en sus profesiones. Como buenas artistas, a pesar de defender la independencia del arte, demuestran sus luchas muy naturalmente en sus trabajos. Será porque las viven, las sienten. 

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