Conciliación laboral y familiar: formas de no dimitir del mundo


Desaparecer del mapa no debería ser una opción, a menos que así se desee. Es habitual escuchar que una mujer, tras la maternidad, puede llegar a perder su nombre y pasar a ser conocida únicamente como "la madre de xxxxxxxxx". Puede llegar a negar su persona, olvidar todo lo que sabe, dimitir del mundo que habitaba.

Las experiencias acumuladas en el proceso de maternidad y crianza deberían convertir a una mujer en lo que ella quiera, en un ser humano mejor, o en ser humano diferente: lo que nunca debería hacer es anularla como persona. La sociedad moderna, hasta nuestros días, hace fuerza precisamente para esa anulación de la persona, o, en el mejor de los casos, es omisa ante los sistemáticos problemas de conciliación laboral y conciliación familiar, que afectan mayoritariamente a las mujeres.

La temática ha sido abordada en los últimos lustros por instituciones y gobiernos de todo el mundo, como la Organización Internacional del Trabajo, en sus “Políticas de protección de la maternidad y de conciliación de la vida laboral y familiar” o el Gobierno español, en el Real Decreto-ley 6/2019, de 1 de marzo, de medidas urgentes para garantía de la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en el empleo y la ocupación.

Gracias a la lucha del movimiento feminista, la conciliación laboral y familiar está cada vez más presente en nuestra lista de proclamas, destaca en nuestro día a día e impregna parte de la producción artística que consumimos, lo cual ayuda en la propagación de la inquietud y sus posibles soluciones. Podemos ver la temática plasmada, en mayor o menor medida, en películas como “Mataharis” (Icíar Bollaín, 2007), “Próxima” (Alice Winocour, 2019) o el cortometraje “No me da la vida” (Alauda Ruiz de Azúa, 2021), o en obras literarias como “Precipicios” (Ana Alkimim, 2021).

¿Nos permite la rueda del capitalismo el tiempo de reflexión necesario para encajar la conciliación? ¿Hasta cuándo se va a normalizar que el porcentaje de mujeres en los consejos de administración de las grandes empresas españolas no supere el treinta por ciento, y la explicación masculina y machista habitual sea que eso sucede porque ellas, en sus mejores años, se dedican a ser madres?

La exposición “Retratos de mujeres por mujeres”, programada el año pasado en el Centro Cultural FIESP (São Paulo), con ensayos fotográficos de importantes fotógrafas contemporáneas como Claudia Andujar, Maureen Bisilliat, Cris Bierrenbach, Marcela Bonfim, Luisa Dorr, Denise Camargo y Ana Carolina Fernandes, investiga sobre empoderamiento, identidad y derechos humanos. La narrativa visual se presenta como una herramienta para expresar sentimientos, deseos y sueños. Uno de estos sueños, sin duda, es la conciliación laboral y familiar, para alcanzar una igualdad real.


[Foto: Romeu Escanhoela/ Fotos Públicas].

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